EDITORIAL

El vacío del poder y la oportunidad histórica para Los Patriotas

Por: Redacción El Patriota | Publicado el: 26/03/2026
El vacío del poder y la oportunidad histórica para Los Patriotas

Y cuando la historia se abre, no gana el que mejor aparece en las encuestas….gana el que mejor interpreta el momento histórico

El reciente análisis del politólogo José Carlos Requena no hace más que confirmar lo que millones de peruanos ya intuían: el primer debate presidencial del 2026 no produjo liderazgo, no generó rumbo y, lo más grave, no ofreció esperanza. Los llamados “punteros” —aquellos que encabezan las encuestas— no brillaron. Se mostraron, en palabras del propio analista, “desdibujados”.

Pero este hecho, lejos de ser una simple anécdota electoral, revela un fenómeno estructural mucho más profundo: la crisis de representación del sistema político peruano.

Desde la teoría política, Max Weber advertía que el liderazgo político legítimo requiere carisma, racionalidad y capacidad de conducción. Sin embargo, lo visto en el debate no fue liderazgo carismático ni racional, sino una exposición fragmentada, limitada por un formato saturado de candidatos que impidió el desarrollo de ideas. Es decir, no fallaron solo los candidatos: falló el sistema que los produce.

Aquí se hace inevitable recordar a Thomas Hobbes, quien sostenía que cuando la autoridad no logra ordenar la sociedad, el cuerpo político entra en una condición de incertidumbre. El Perú de hoy no está en guerra, pero sí enfrenta una forma moderna de desorden: la ausencia de conducción política real.

Lo más revelador del análisis de Requena no es que nadie haya ganado el debate, sino que algunos candidatos rezagados lograron destacar por preparación. Esto confirma una tesis fundamental en ciencia política: cuando las élites dominantes se debilitan, emergen actores alternativos. Sin embargo, estos actores aún no logran consolidarse porque el sistema sigue estructurado para favorecer a los mismos de siempre.

En este punto, la reflexión de Gaetano Mosca resulta clave: toda sociedad está gobernada por una minoría organizada. En el Perú, esa minoría ha sido históricamente una élite civil o militar desconectada del pueblo. Lo que estamos viendo hoy es el agotamiento de esa élite… pero aún no su reemplazo.

Y ahí radica la oportunidad histórica.

El debate, aunque pobre en contenido, cumplió un rol importante: reenganchó al ciudadano con la política. La gente miró, escuchó, comparó. Y eso, como diría Jean-Jacques Rousseau, es el primer paso para que la voluntad general comience a expresarse. Pero cuidado: el interés ciudadano sin liderazgo puede derivar en frustración o en decisiones emocionales.
Por eso, este momento exige algo más que candidatos visibles. Exige liderazgos auténticos, con raíz popular, con formación, con disciplina y con sentido histórico.

Porque cuando los punteros no convencen, no es que el pueblo se quede sin opciones… es que el pueblo empieza a buscar nuevas.
Y aquí es donde la historia cambia.

No será la élite tradicional la que salve al Perú. No serán los apellidos de siempre, ni los discursos reciclados. Será —como lo anticipaban Charles Tilly y Amartya Sen— la acción colectiva organizada y la expansión de capacidades ciudadanas lo que reconfigure el poder.

El Perú está en un punto de inflexión.Y cuando la historia se abre, no gana el que mejor aparece en las encuestas…gana el que mejor interpreta el momento histórico.
Ilustración Patriota

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