EDITORIAL

Solo para estadistas: Gobierno de Unidad Nacional

Por: Redacción El Patriota | Publicado el: 14/06/2026
Solo para estadistas: Gobierno de Unidad Nacional

Porque la patria no necesita vencedores absolutos. Necesita hombres y mujeres capaces de unir a treinta y cuatro millones de peruanos bajo una misma bandera.

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"Hay momentos en la historia en los que la patria exige más grandeza que victoria."

No sé si esta idea sea posible. No sé si algún día llegue a hacerse realidad. Probablemente muchos la consideren una ingenuidad, una utopía política o incluso una renuncia a las convicciones. Sin embargo, las grandes transformaciones de la humanidad comenzaron cuando alguien se atrevió a imaginar un camino distinto.

Y hoy quiero compartir esa alternativa.

Pienso a Keiko Fujimori y a Roberto Sánchez sentados en una misma mesa, no como adversarios, sino como peruanos conscientes de la enorme responsabilidad que la historia les ha entregado.

Las urnas han hablado y han mostrado un país dividido casi en partes iguales. Millones de ciudadanos se identifican con un proyecto y millones con el otro. Pretender que una mitad gobierne ignorando a la otra sería prolongar una crisis política que el Perú arrastra desde hace años y profundizar una polarización que amenaza con convertirse en una forma permanente de hacer política.

Pero también hemos visto algo esperanzador.

En el Congreso que concluye su mandato, sectores de izquierda y de derecha fueron capaces de construir alianzas, aprobar iniciativas y encontrar puntos de coincidencia por encima de las diferencias ideológicas.

Si aquello fue posible desde el Poder Legislativo, ¿por qué no imaginar un acuerdo mucho más ambicioso desde el Poder Ejecutivo?

Propongo un pacto patriótico.

Un acuerdo para recuperar un país golpeado por años de confrontación política hasta el hartazgo y por un gobierno que deja profundas heridas institucionales, económicas y sociales. Un acuerdo para devolver estabilidad al Perú, reconstruir la confianza ciudadana y colocar nuevamente al Estado al servicio de la nación.

Max Weber sostenía que la legitimidad es el principal activo del poder político. John Rawls afirmaba que las sociedades democráticas necesitan consensos capaces de trascender las diferencias ideológicas. Charles Tilly explicaba que los Estados más sólidos son aquellos que integran a sus diversos sectores sociales. Amartya Sen recordaba que el verdadero desarrollo consiste en ampliar las oportunidades y las capacidades de todas las personas.

Bajo esos principios, un Gobierno de Unidad Nacional no sería una renuncia a las convicciones, sino la máxima expresión de madurez democrática.

Estoy convencido de que tanto Keiko Fujimori como Roberto Sánchez desean un Perú más seguro, más próspero y más justo. Sus caminos son distintos, sus propuestas son diferentes y sus visiones del Estado pueden incluso ser opuestas, pero el destino que persiguen pertenece a una sola patria.

Por eso, este es un llamado al desprendimiento. A dejar de pensar como candidatos para empezar a actuar como estadistas.

La política no es una carrera de cien metros; es una maratón que se corre pensando en las próximas generaciones y no solamente en la próxima elección.

Y precisamente por eso, el futuro podría volver a encontrarlos en las urnas el 2031. Si ello ocurre, el pueblo peruano tendrá la oportunidad de juzgar no solo quién ganó una elección, sino quién fue capaz de construir puentes cuando era más fácil levantar muros, quién eligió el diálogo cuando la confrontación ofrecía más réditos políticos y quién puso al Perú por encima de sus intereses partidarios.

La historia casi nunca ofrece una segunda oportunidad para cambiar el rumbo de una nación.

Quizá esta sea una de ellas.

Quizá nunca ocurra.

Quizá este artículo quede solamente como el testimonio de un ciudadano que se atrevió a imaginar un Perú diferente.

Pero también es cierto que ninguna gran reconciliación de la historia comenzó con el odio, sino con el valor de tender la mano.

Como peruano, como padre y como ciudadano que ama profundamente esta tierra, prefiero seguir creyendo que es posible construir un país donde nadie sea considerado enemigo por pensar distinto, donde la diversidad política sea una fortaleza y no una condena.

Porque la patria no necesita vencedores absolutos. Necesita hombres y mujeres capaces de unir a treinta y cuatro millones de peruanos bajo una misma bandera.

Esta no es una propuesta para políticos comunes. Es una invitación reservada para estadistas. Porque los líderes son recordados por las elecciones que ganan, pero los estadistas son recordados por las naciones que ayudan a construir.

Y mientras exista un solo peruano dispuesto a creer que la unidad, el diálogo y la suma son más fuertes que la división, seguirá existiendo esperanza para la República.

Por justicia, honor, lealtad y verdad.

Por el Perú.

Por todas las sangres.

Mg. Harry Peralta 

Ilustración Patriota

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